21-11-2018
A DONDE QUEREMOS LLEGAR (I)
Hoy, 21 de noviembre de 2018. nos encontramos exactamente a cuatro años de la jornada inaugural de la próxima Copa del Mundo de la FIFA, la primera en el Medio Oriente, que a la vez significa la apertura de la máxima cita del fútbol hacia el Mundo Árabe. Qatar es el país organizador y la brújula de la Albirroja ya ha puesto su norte apuntando a esta pequeña península en el Golfo Pérsico, donde espera volver a vestirse de mundialista, tras las ausencias en Brasil 2014 y Rusia 2018.
Este es el motivo que nos ocupa y en sucesivas entregas iremos descubriendo en este espacio a este inédito organizador del evento estelar de la FIFA.
La primera de las particularidades del evento qatarí que vale la pena aclarar es el período en el cual será desarrollado. La inauguración está marcada para el 21 de noviembre y el juego por el título se desarrollará el 18 de diciembre, cinco meses más tarde que todos los antecedentes históricos del torneo, que se disputaron siempre durante el verano europeo, es decir junio y julio.
La razón es climática. Cuando los mundiales se jugaron en el hemisferio sur, como en Chile 1962, Argentina 1978 e incluso Sudáfrica 2010, se mantuvieron las fechas entre junio y julio, por lo que muchos de los partidos de estos torneos se disputaron con muy bajas sensaciones térmicas. Pero el deporte y el frío se han llevado históricamente bien, lo cual no sucede en el caso de períodos con temperaturas extremadamente altas como son las que imperan a mitad de año en el desierto peninsular.
Y si bien Qatar tiene soluciones con innovadoras tecnologías para la climatización de sus estadios, aun siendo estos a cielo abierto (lo veremos en próximas publicaciones) la incomodidad de los 40 o más grados a la luz del día de ese período será intolerable para los mismos futbolistas durante los entrenamientos y para los aficionados, salvo en los momentos en los que se encuentren ubicados en los estadios.
En noviembre y diciembre las temperaturas en raras ocasiones llegan a los 30 grados y tanto amaneceres como atardeceres resultan muy agradables con la influencia de la brisa marina.
Es decir un clima ideal, que promovió el razonado traslado de las fechas, que conmocionó a los tradicionalistas, pero lejos está de constituir un capricho y mucho menos una imposición de los petrodólares de los dueños de casa.
Sede inédita, fechas inusuales y algo más que sale de lo común en Qatar 2022. Tendrá ocho estadios, entre los cuales no habrá una distancia mayor a los 20 kilómetros. Usando el concepto universal de las áreas metropolitanas que envuelven a los municipios menores que rodean a las grandes capitales, se puede afirmar que este será el primer Mundial desde Uruguay 1930 (tres estadios en Montevideo: Centenario, Parque Central y Pocitos) en que se jugarán todos los partidos en una misma ciudad: La capital Doha. No puede ser de otra manera en un país de solo 11.586 metros cuadrados de territorio, 35 veces más pequeño que Paraguay (406.752 m2).
Hasta aquí llegamos hoy. Los pasos siguientes nos adentrarán en las características de este Mundial, que no se parecerá a ninguno y que ofrecerá sus singularidades como producto de la creatividad, la tecnología y una alta inversión.